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Donde pasan las casas

1 hour ago
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Septiembre vuelve a poner Sanse en marcha. Pero este año es distinto: es el último inicio de curso político completo antes de las municipales de 2027. Habrá tiempo para balances. A mí me interesa más otra conversación: ¿qué Sanse queremos?


Después de tres años como concejala he aprendido que la política municipal se entiende mejor fuera del Ayuntamiento. Dentro hablamos de expedientes, contratos, presupuestos y competencias. Fuera están quienes no pueden pagar un alquiler, quienes cierran las ventanas por el ruido de las obras, las fiestas o los aviones, quienes esperan horas en Urgencias, tardan demasiado en transporte público o vuelven a encontrarse su calle sucia.



Estos meses hemos llamado directamente a muchas puertas. Y la gente no pide milagros. Quiere poder pagar una casa, que su barrio esté cuidado, que cuando enferme haya un médico y que sus hijos puedan imaginarse viviendo en la ciudad en la que crecieron.

No me parece demasiado pedir.


Claro que hay un presupuesto limitado y problemas complejos. Gobernar exige saber hasta dónde puedes llegar. Pero me niego a aceptar que gobernar consista en explicarle a la gente por qué sus problemas no tienen solución.


La política debe servir para buscar soluciones, exigir respuestas y decidir prioridades. Gobernar también es elegir: qué hacemos con el suelo público, cuánto invertimos en nuestros barrios, qué servicios reforzamos y a qué dedicamos el dinero de todos. Un presupuesto puede tener cientos de páginas, pero cuenta una historia sencilla: explica qué le importa a quien gobierna.


Queremos un Sanse en el que quedarse a vivir no sea un privilegio. Una ciudad que crezca sin dejar de ser Sanse, con colegios, centros de salud, transporte, parques y servicios públicos a la altura. Moderna y próspera, sí, pero sabiendo que el precio del metro cuadrado no puede medir nuestro éxito.



Estos meses no pueden consistir solo en explicar lo que otros hacen mal. Sabemos que las cosas se pueden hacer de otra manera y queremos demostrarlo.

No vamos a prometer imposibles. Una cosa es reconocer las dificultades y otra resignarse. Seguiremos recorriendo Sanse, hablando con asociaciones y llamando a puertas, porque un proyecto de ciudad se construye con quienes viven en ella.


La pregunta para este curso no es solo quién gobernará en 2027, sino para qué: ¿qué Sanse queremos para 2031.

Las mejores ideas para una ciudad no siempre aparecen en un despacho. A veces están al otro lado de una puerta.


Ángela Millán Rodríguez

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