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JUAN SEVERINO MALLARI: EL SACERDOTE QUE MATABA PARA VENCER A LA MUERTE



-- PÍLDORAS CRIMINALES --


El hombre que debía salvar almas terminó arrebatándolas.


La historia criminal está llena de asesinos que ocultaron su verdadera naturaleza tras una apariencia respetable.

Sin embargo, pocos casos resultan tan inquietantes como el de Juan Severino Mallari, considerado por muchos historiadores como el primer asesino en serie documentado de Filipinas.

Mallari fue sacerdote durante la época colonial española y ejerció como párroco en la localidad de Magalang, en la provincia de Pampanga. Durante años fue visto como un hombre culto, respetado y profundamente religioso.


Los vecinos acudían a él en busca de consejo, consuelo y orientación espiritual. Nadie imaginaba que aquel sacerdote aparentemente ejemplar acabaría protagonizando una de las páginas más oscuras de la criminología asiática.


UN SACERDOTE RESPETADO


Nacido en 1785, Mallari recibió formación religiosa y fue ordenado sacerdote a comienzos del siglo XIX.

Su inteligencia y preparación le permitieron ganarse la confianza de las autoridades eclesiásticas.

En una sociedad donde la Iglesia tenía una enorme influencia, un párroco representaba mucho más que una figura religiosa. Era una autoridad moral y social.


Durante los primeros años de su ministerio no existen referencias conocidas a comportamientos violentos. Por el contrario, todo apunta a que era considerado un miembro respetable de la comunidad.


LA ENFERMEDAD DE SU MADRE


Según la versión histórica más aceptada, el detonante de su transformación fue la enfermedad de su madre.


Mallari mantenía una relación muy estrecha con ella y quedó profundamente afectado cuando comenzó a deteriorarse. En lugar de aceptar una explicación médica o natural, desarrolló la creencia de que alguien había provocado su enfermedad mediante brujería o algún tipo de maldición. Aquella obsesión fue creciendo hasta convertirse en una idea fija. Convencido de que debía romper el supuesto hechizo, comenzó a adoptar creencias cada vez más extremas.



EL COMIENZO DE LOS CRÍMENES


Las investigaciones posteriores apuntan a que sus primeras víctimas fueron personas vulnerables de la zona. Campesinos, vecinos aislados y personas cuya desaparición podía tardar en llamar la atención.


La posición de autoridad de Mallari jugó un papel fundamental. Su condición de sacerdote hacía prácticamente impensable que alguien sospechara de él. Mientras las desapariciones aumentaban, las sospechas se dirigían hacia otros lugares.


Con el paso de los años el número de víctimas siguió creciendo. Lo que inicialmente pudo haber sido una conducta impulsada por una creencia delirante terminó convirtiéndose en un patrón criminal sostenido en el tiempo.


EL PERFIL CRIMINOLÓGICO


Desde una perspectiva criminológica moderna, el caso resulta especialmente interesante.


Muchos especialistas consideran que la explicación sobrenatural no basta por sí sola para justificar una cadena de homicidios tan prolongada.

Es posible que existieran otros factores psicológicos. Algunos expertos han sugerido la presencia de delirios, trastornos mentales graves o una progresiva desinhibición moral. También es posible que la sensación de poder sobre la vida y la muerte reforzara su conducta.

Lo que hace único el caso es la combinación de autoridad religiosa, motivación supersticiosa

y una aparente capacidad para actuar durante años sin despertar sospechas relevantes.


EL DESCUBRIMIENTO


Con el tiempo, las desapariciones comenzaron a generar inquietud. Las autoridades iniciaron investigaciones que terminaron señalando a la parroquia de Magalang.


Durante las pesquisas se localizaron restos humanos que permitieron relacionar los hechos con Mallari.


La noticia causó una enorme conmoción. Para la población resultaba difícil aceptar que un sacerdote pudiera estar implicado en semejante serie de crímenes.



DETENCIÓN Y CONFESIÓN


Tras su arresto, Mallari confesó numerosos asesinatos.


Las fuentes históricas más citadas hablan de 57 víctimas reconocidas por el propio sacerdote.

Algunos investigadores consideran que la cifra real pudo ser superior, aunque nunca podrá determinarse con certeza. La escasez de registros y las limitaciones de la investigación criminal de la época impiden reconstruir todos los hechos.


Aun así, el volumen de víctimas convierte el caso en uno de los más impactantes del siglo XIX.


LA CONDENA


Mallari permaneció encarcelado durante años antes de ser finalmente ejecutado en Manila en 1840.


Con su muerte terminó una historia que todavía hoy sigue despertando interés entre historiadores y criminólogos.



LEGADO CRIMINAL


Dos siglos después, el caso continúa generando preguntas. ¿Actuó exclusivamente por una creencia delirante? ¿Existía un trastorno mental más profundo? ¿Terminó desarrollando una compulsión homicida?


Probablemente nunca se conozca la respuesta definitiva.


Lo que sí sabemos es que Juan Severino Mallari representa uno de los ejemplos más inquietantes de cómo una figura de enorme prestigio social puede ocultar durante años una realidad completamente distinta.


PÍLDORAS CRIMINALES:

Nombre: Juan Severino Mallari

Nacimiento: 1785

Fallecimiento: 1840

Profesión: Sacerdote católico

Lugar de actuación: Magalang, Pampanga (Filipinas)

Víctimas atribuidas: 57

Detención: 1826

Ejecución: 1840

Frase final:

“El hombre al que todos acudían buscando salvación terminó convirtiéndose en uno de los

asesinos más temidos de su tiempo.”



Miguel Ángel Arranz Molins
Miguel Ángel Arranz Molins

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