FRANCISCA CADENAS: NUEVE AÑOS CON EL ASESINO AL LADO
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--- PÍLDORAS CRIMINALES ---
9 de mayo de 2017. Hornachos, Badajoz.
Francisca Cadenas, de 59 años, sale de su casa para acompañar a unos familiares hasta el coche. Apenas cincuenta metros la separan de su puerta. Nunca regresa.
Esa misma noche, un guardia civil llega a inspeccionar la vivienda de dos vecinos —los hermanos Julián y Manuel González, conocidos en el pueblo como "Juli" y "Lolo"— porque uno de los hijos de Francisca, al pasar por delante, cree oír un golpe fuerte dentro. Se le permite entrar. No encuentra nada. Nadie podía imaginar que, nueve años después, sería precisamente ese patio el que escondería el final de la historia.

El silencio de un pueblo entero:
Durante casi una década, Hornachos vive con una herida abierta. Se organizan batidas, concentraciones, campañas en redes. Los tres hijos de Francisca —José Antonio, Javier y Diego— se convierten en la voz permanente de una familia que se niega a dejar morir el caso.
Y mientras tanto, los hermanos González siguen viviendo en la misma calle. Saludan. Participan de la vida cotidiana del pueblo. Ven pasar las marchas que piden justicia para su vecina, justo delante de la casa donde llevan enterrado su cadáver.

2024: la UCO retoma el caso desde cero
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil reabre la investigación con un enfoque distinto: vigilancia discreta y prolongada. Se solicita autorización judicial para intervenir hasta veinte puntos frecuentados por los hermanos —trece de ellos bares y terrazas repartidos en tres localidades—, se colocan micrófonos ambientales en su vivienda de la calle Nueva y se despliegan micrófonos digitales direccionales para captar conversaciones mantenidas en plena calle.
El cerco no se limita a los dos hermanos. La UCO amplía el foco a un círculo de 34 vecinos considerados de interés para la causa, entre ellos otros dos hermanos de Julián y Manuel, su cuñada y sus sobrinas, cuyas conversaciones con los investigados también son objeto de seguimiento.
Entre los puntos vigilados figura, además, el cementerio municipal. Los agentes registran visitas de ambos hermanos en octubre de 2024 y de nuevo en febrero de 2025, coincidiendo estas últimas con una reconstrucción policial de los hechos frente a su propia vivienda. Un comportamiento que el sumario califica de "llamativo".

Marzo de 2026: el giro
El 9 de marzo, los dos hermanos declaran ante la UCO como investigados, sin estar aún detenidos.
Dos días después, el 11 de marzo, la Guardia Civil localiza restos óseos bajo el suelo enlosado del patio de su vivienda, entre macetas y lavadoras. Al día siguiente se confirma: son los restos de Francisca Cadenas.
El Ayuntamiento decreta tres días de luto oficial. El 14 de marzo, un juzgado de Villafranca de los Barros decreta prisión provisional, comunicada y sin fianza, para ambos, investigados por asesinato y detención ilegal. Uno de los hermanos llega a confesar ante el juez.

Una autopsia que apunta a la violencia extrema:
El informe preliminar confirmó que la víctima murió de forma violenta, con golpes en la cabeza y el tórax, además de indicios compatibles con estrangulamiento. La investigación, según las diligencias en curso, se orienta hacia un feminicidio con posible móvil sexual.

Los hermanos ingresan primero en el centro penitenciario de Badajoz. Ante el temor a sufrir agresiones de otros internos, solicitan aislamiento. Días después son trasladados a la cárcel Sevilla II, en Morón de la Frontera, tras conocerse que uno de ellos había recibido una paliza dentro del módulo.

Lo que hace único este caso:
No es solo el crimen, ni su brutalidad. Es el tiempo: casi 3.000 días en los que el cuerpo permaneció oculto a escasos metros de donde Francisca fue vista por última vez, mientras sus presuntos asesinos hacían vida normal entre quienes la buscaban.








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